-Junsu-ah ¿Dónde
estás?- le pregunte mientras me disponía a servirme otra cerveza.
-Durmiendo
en mi casa, ¿Dónde más podría estar?- respondió en tono irónico y
entre bostezos.
-Junsu-ah… abre tu
puerta…- suspiré.
-¡Yoochun…!-
A
los pocos segundos la puerta se abrió mostrándome la infantil imagen de mi
amigo en frente mío.
-Chunnie ¿Que te
ocurre? - preguntó mientras yo dejaba descansar mi cuerpo sobre sus brazos.
-Nada, solo salir a
beber-contesté tratando de ocultar mi pena.
-Park
Yoochun a mí no me mientes dime ahora que ocurre… -
Tenía
la intención contarle lo que había ocurrido, pero al solo tratar de pronunciar
cualquier palabra, yo caía en llanto. Preocupado por mi estado, Junsu me
preparó un té y me lo dio de a poco en cucharadas. Me hubiera gustado haberle
agradecido en aquel momento todo lo que él hacía por mí, pero tenía miedo de
que mi lengua se hubiera soltado más de la cuenta y decir lo mucho que me
gustaba. Al terminar de darme en la boca el té, me dijo que me llevaría a su
dormitorio, obviamente no hubo ningún rechazo de mi parte aunque me sentía un
poco avergonzado en el estado en el que estaba. Como pude levanté mi cuerpo y
con ayuda de él camine hacia su cuarto. Con toda suavidad me recostó en su cama
e hizo lo mismo que le hizo a Jae aquella vez cuando estaba ebrio; me acaricio
el cabello hasta que yo me quede completamente dormido.
